Capsula para T.V
Por: Yadira García
La calidad de los lectores, así como la infraestructura que sostiene la lectura y la escritura, pueden medir el nivel de desarrollo de un país. La UNESCO nos ubica en el penúltimo lugar en una lista de 108 países.
La Cámara Nacional de la Industria Editorial afirma que el promedio de lectura en la nación es de 1.2 libros al año. Comparado, con Noruega, Alemania o Estados Unidos, países que registran una lectura de 18, 15 y 12 libros anuales por habitante, son alarmantes los bajos niveles de lectura en México.
La ausencia del hábito lector en México, afectan el proceso de enseñanza-aprendizaje en las instituciones de educación superior del país. Los mexicanos desconocen que la lectura es un componente definitivo de la educación y del desarrollo humano.
La lectura resulta un factor esencial en cualquier extensión universitaria, la habilidad de leer requiere un desarrollo progresivo, gradualmente ascendente y complejo. Llevarla a cabo requiere la participación de familias, escuelas, empresas, instituciones de cultura y dependencias de gobierno, ya que no es un problema de un pequeño grupo de ilustrados, sino de toda la población.
Leer bien debe ser parte de la enseñanza de los jóvenes, los nuevos profesionistas, quienes requieren de guías que les permita transitar fácilmente y convertirse en lectores efectivos. Los maestros universitarios deben estar alerta y no dar por hecho que los jóvenes estudiantes tienen un método adecuado de lectura.
Para solucionar el problema de la lectura en México se requiere, también necesariamente, tomar en cuenta el hogar del alumno, porque parte del problema es asociada con la clase social y económica, por esa razón muchas familias mexicanas no incluye la lectura de libros, revistas y periódicos entre sus actividades cotidianas.
Leer bien, comprender lo que se lee, leer por gusto es un fundamento indispensable para la vida, además de ser una guía para ir adelante en la era del conocimiento.
Elevar los niveles de lectura de libros, es una tarea inaplazable para todos.
La Cámara Nacional de la Industria Editorial afirma que el promedio de lectura en la nación es de 1.2 libros al año. Comparado, con Noruega, Alemania o Estados Unidos, países que registran una lectura de 18, 15 y 12 libros anuales por habitante, son alarmantes los bajos niveles de lectura en México.
La ausencia del hábito lector en México, afectan el proceso de enseñanza-aprendizaje en las instituciones de educación superior del país. Los mexicanos desconocen que la lectura es un componente definitivo de la educación y del desarrollo humano.
La lectura resulta un factor esencial en cualquier extensión universitaria, la habilidad de leer requiere un desarrollo progresivo, gradualmente ascendente y complejo. Llevarla a cabo requiere la participación de familias, escuelas, empresas, instituciones de cultura y dependencias de gobierno, ya que no es un problema de un pequeño grupo de ilustrados, sino de toda la población.
Leer bien debe ser parte de la enseñanza de los jóvenes, los nuevos profesionistas, quienes requieren de guías que les permita transitar fácilmente y convertirse en lectores efectivos. Los maestros universitarios deben estar alerta y no dar por hecho que los jóvenes estudiantes tienen un método adecuado de lectura.
Para solucionar el problema de la lectura en México se requiere, también necesariamente, tomar en cuenta el hogar del alumno, porque parte del problema es asociada con la clase social y económica, por esa razón muchas familias mexicanas no incluye la lectura de libros, revistas y periódicos entre sus actividades cotidianas.
Leer bien, comprender lo que se lee, leer por gusto es un fundamento indispensable para la vida, además de ser una guía para ir adelante en la era del conocimiento.
Elevar los niveles de lectura de libros, es una tarea inaplazable para todos.
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